Sobre el chat de Costa Rica
El costarricense saluda largo y, en cuanto hay confianza, se llama a sí mismo tico. Esa costumbre de tomarse la conversación con calma llega intacta a la sala: aquí nadie va al grano en el primer mensaje. San José hace de centro político y económico, y de ahí sale buena parte de quienes entran, aunque cada vez escribe más gente desde las dos costas.
Siete provincias y dos mares para un país estrecho entre Nicaragua y Panamá. El lado del Pacífico suma más de mil kilómetros de litoral y el caribeño apenas doscientos, de modo que quien teclea desde uno u otro no cuenta lo mismo ni habla igual. También aparecen nicaragüenses y panameños, que son los vecinos de frontera, y españoles que llegan por el idioma.
Entrar es inmediato: apodo, y a escribir. Sin registro, sin correo y sin pagar nada. Se habla de trabajo, de fútbol, de quién se ha ido y de quién ha vuelto, y de vez en cuando alguien saca la Isla del Coco, el extremo más austral del país, para ver quién sabe dónde queda. El nombre viene del oro que Colón creyó ver en su cuarto viaje; lo que hay aquí, de momento, es conversación.
Última actualización: 14 de septiembre de 2026