Sobre el chat de Patarrá
Patarrá no fue siempre este barrio de casitas apiñadas entre cerros, sino un territorio donde los indígenas de Garabito y Accerrí trazaron sus cercas de piedra para separar sus tierras. Antes de que el nombre se quedara pegado a la memoria colectiva, aquí se conoció a este rincón como Dos Cercas, un guiño a aquellos límites naturales que aún se adivinan en sus laderas.
Lo que sí perdura es el aire de pueblo serrano, con esa brisa fresca que baja desde el cerro a media tarde y el rumor del camino viejo que unía San José con Aserrí. Aunque hoy la gente se mueve en buses más que a caballo, en Patarrá aún se habla de putarra, ese bejuco que trepaba por los árboles y que dio nombre a un lugar donde el tiempo parece ir más despacio que en la capital.
Si pasas por la zona, fíjate en las casas de adobe y zinc que se apiñan cerca del antiguo camino: algunas conservan puertas de madera gruesa y techos inclinados para que el agua no se acumule. No hay una fiesta oficial que defina a Patarrá, pero sí el eco de un pasado donde cada piedra y cada camino tenían su historia, y donde los vecinos aún se saludan por la calle como si fueran familia.
Última actualización: 9 de agosto de 2026