Sobre el chat de San Jose
La esquina de la Avenida Central con la Calle 2, a las cinco de la tarde, huele a chifrijo recién hecho y a gasolina de los buses que van hacia el Pacífico. Allí, entre el bullicio de los vendedores de frutas y los turistas que preguntan por el Mercado Central, la vida en San José se respira con un ritmo que no encontrarás en ningún otro rincón del país.
Si te cruzas con alguien del barrio de Rohrmoser —donde aún se ven casas de los años 50 con sus jardines descuidados—, pregúntale por la Feria de los Artesanos en La Sabana. No es solo un mercadillo: es el lugar donde los costarricenses más jóvenes descubren el arte pop tico y los más mayores venden collares de semilla de guanacaste que ya no usan. Eso sí, llega temprano, porque a las once de la mañana los puestos se vacían y los vendedores se van a comer un casado con su mamá.
Por las noches, en Barrio Amón, las luces de los bares de salsa como el Jazz Café se mezclan con el olor a pan recién horneado de la Panadería El Molino. Si te sientes valiente, pide un michelada con salsa Lizano en la barra y verás cómo el local se llena de risas y de historias que empiezan con «¿Sabes qué pasó ayer en Escazú…?».
Última actualización: 2 de julio de 2026