Sobre el chat de Nicoya
Nicoya no está en la costa, sino en el centro mismo de la península que lleva su nombre, sobre la llanura baja del río Tempisque. El calor ronda los 30 grados casi todo el año, con un clima seco y ventoso que la gente de Guanacaste llama «la pampa». De esa tierra viven el melón, el frijol, la sandía, el arroz y el maíz, además de la ganadería vacuna y porcina que ha marcado siempre la economía de la zona.
El nombre viene del náhuatl Nekokiaw, «el agua de ambos lados», herencia de los chorotegas que poblaban la región antes de la llegada española. El primer contacto lo tuvo el capitán Gil González Dávila en 1522, aunque la conquista de verdad no llegó hasta la expedición de Francisco Hernández de Córdoba, un par de años después. Esa mezcla de raíz indígena y huella colonial sigue presente en cómo se cuenta Nicoya.
Cuando entra alguien de Nicoya a la sala, trae consigo el pulso de Guanacaste: el calor, el campo, y hasta la afición futbolera de la Asociación Deportiva Guanacasteca, que tiene allí su sede. Charlar con nicoyanenses es sumarse a esa forma de vivir el interior de la península, lejos del cliché de playa.
Última actualización: 16 de septiembre de 2026