Sobre el chat de Panamá
Si pasas por la Avenida Balboa al atardecer, verás por qué los panameños la llaman «la más bonita de América». El skyline de la capital se recorta contra el Pacífico, mientras los vendedores ambulantes gritan «¡tamal de olla!», el olor a ceviche recién hecho se mezcla con el salitre y, de fondo, la banda de música de algún colegio ensaya el himno nacional. No es casualidad que aquí, en la ciudad que une dos océanos, la gente hable de fútbol como si fuera una religión y de la ñoña —ese dulce de leche condensada y azúcar— como si fuera el postre nacional.
En Colón, el puerto más grande del Caribe, el ritmo es otro: los barcos cargueros se balancean al ritmo de los reggaetón que sale de las tiendas de electrodomésticos, y en el mercado de la calle 10, los puestos de carimañolas humean a las seis de la mañana. Si quieres saber por qué los panameños dicen que «el que no tiene de Congo tiene de Carabalí», aquí el tema no es dinero, sino identidad: el Festival de la Pollera, que llena las calles de Las Tablas en enero, muestra más de 1.500 trajes tradicionales en desfiles que duran hasta el amanecer.
Última actualización: 9 de agosto de 2026