Sobre el chat de Guanacaste
Si hay un lugar donde el Pacífico se abraza con la tierra de forma más salvaje, ese es Guanacaste. La provincia más al noroeste de Costa Rica no solo presume de playas interminables como Tamarindo o Playa Hermosa, sino de un interior que hierve con el colorido de sus pueblos: Santa Cruz, con su artesanía de cuero y sus toros a la tica; o Nicoya, donde aún se oye el repique de las campanas de la iglesia colonial. Pero lo que más sorprende es el contraste: en la mañana, cabalgatas por el Parque Nacional Santa Rosa, y al atardecer, un fresco de ceviche en el malecón de Playas del Coco.
Si buscas algo más auténtico, apartate de las multitudes y adéntrate en las faldas del volcán Rincón de la Vieja. Allí, las aguas termales de Las Pailas hierven a pocos metros de senderos donde los monos aulladores hacen de las suyas. Y no olvides el toque más guanacasteco: el tamarindo en fresco, esa fruta ácida que los locales sorben con sal y chile, convertido en refresco o incluso en mermelada. Aquí el verano no es una estación, es un estado de ánimo.
Última actualización: 8 de agosto de 2026