Sobre el chat de Santa Cruz del Norte
Santa Cruz del Norte huele a salitre y a melaza. No es un pueblo cualquiera: aquí el ron Havana Club se destila entre el rumor de las olas y el vaivén de los camiones que llevan azúcar al antiguo Central Hershey. Los *cruceños* (así se llaman los de aquí) son gente de pocas palabras pero de muchas historias: unos trabajan en la termoeléctrica Antonio Guiteras que enciende las luces de Mayabeque, otros pescan en el litoral o sirven en los hoteles de la costa norte donde el agua del Estrecho de Florida aún tiene ese azul que parece de postal.
Por las tardes, en el centro o cerca de la playa, se habla de todo menos de eso. Unos comentan cómo va el ganado en las tierras que rodean Jaruco, otros discuten sobre el último temporal que azotó la costa o sobre el ron que se hace a menos de diez kilómetros de donde están. No hay que buscar mucho para encontrar a alguien que haya probado el Ron Havana Club recién salido del alambique o que conozca los vericuetos de la pesca en la zona: aquí la industria y la tradición se mezclan sin estridencias.
Si pasas por Santa Cruz del Norte, fíjate en el antiguo central azucarero Hershey: su chimenea sigue en pie como un recordatorio de que este lugar no se conforma con ser solo un pueblo costero. Entre fábricas, ganado y mar, los *cruceños* siguen adelante con la misma mezcla de pragmatismo y ternura que los caracteriza.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026