Sobre el chat de Amancio
Amancio no es solo un punto en el mapa de Las Tunas, es un lugar donde el pasado y la identidad se mezclan en cada esquina. Su historia arrancó con los hatos coloniales —Buenaventura, Hato Viejo, Hato Estero— y se consolidó cuando aquí se organizó en 1874 el primer contingente invasor que partió hacia Las Villas durante la guerra de independencia. Eso explica por qué, aún hoy, los amancieros presumen de un carácter forjado entre cabalgatas históricas y tradiciones que resisten al tiempo.
La cultura aquí huele a décimas campesinas, a bembé en las noches de tambor y a serenatas que se cuelan por las calles sin aviso. Hay quienes dicen que el órgano oriental suena más fuerte en Amancio que en ningún otro rincón de la provincia, y no les falta razón: los tríos y cuartetos aún animan las plazas cuando el sol se esconde. El escritor Ray Faxas, con sus cinco libros de poesía y narrativa, dejó aquí una huella que muchos repasan entre café y conversación, mientras que el Mc Alexhsmayer —El Siniestro— llevó el hip hop a las Peñás del barrio con letras que hablan de los problemas de la juventud local.
Si visitas Amancio, prepárate para probar su mezcla de sabores: desde platos que mezclan lo criollo con lo aborigen hasta hábitos vegetarianos que sorprenden en un pueblo donde la tierra da de comer. Los carnavales, esos días de fiesta donde se unen el bembé, la música y el baile, son el reflejo de una comunidad que no se conforma con ser un simple paso entre Las Tunas y Sancti Spíritus. Aquí la gente no solo vive, sino que comparte su historia con quien sepa escucharla.
Última actualización: 8 de septiembre de 2026