Sobre el chat de San José del Rincón
El arroyo Ubajay y el río Colastiné serpentean por San José del Rincón como dos venas que le dan vida al pueblo. Por sus márgenes, los rinconenses han tejido una identidad hecha de costumbres sencillas y de esa mezcla de ritmo lento y prisa necesaria que tiene cualquier pueblo pegado a una gran ciudad. Aquí no hay que ir lejos para encontrar el sabor de lo propio: igual que en la costa santafesina, el pescado de río y las chipas son el pan de cada día.
La calle en San José del Rincón huele a tierra mojada cuando el Colastiné crece, y a leña quemada cuando llega el tiempo de las parrilladas. Los vecinos, que se conocen más por el apodo que por el nombre, se saludan al pasar aunque no se hayan visto en semanas. El domingo por la tarde, el parque junto al río se llena de familias con canastas y niños corriendo entre los árboles, mientras que en el centro, las veredas anchas invitan a caminar sin prisa.
No falta quien bromea con que el mejor lugar para ver el atardecer es justo donde el arroyo se funde con el río. Allí, entre el murmullo del agua y el viento en los sauces, el tiempo parece detenerse un rato más. Eso sí: quien llega de visita y pregunta por el lugar, suele acabar quedándose a charlar con alguno de los de siempre.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026