Sobre el chat de Chaco
El sol cae a plomo sobre los algarrobos de la Avenida Costanera de Resistencia al atardecer, cuando el viento norte trae el olor a asado de chorizo chaqueño y el sonido de las zambas que suenan en algún quincho de barrio. Esta ciudad, capital provincial, es un hervidero de historias: desde los murales gigantes que la convierten en la "capital del muralismo" hasta las peñas que se armaban en los años 80 en el Club Social y Deportivo. Si pasas por el Mercado Progreso, no te pierdas los chipá so'o que venden en la feria, esos bollos de mandioca, queso y huevo que son el desayuno favorito de los chaqueños.
Más al norte, en Castelli, la fiesta de la Virgen del Rosario congrega a miles cada 7 de octubre con danzas y comidas típicas, mientras que en el Impenetrable —ese laberinto verde de 40.000 km²— el turismo comunitario de comunidades originarias como los wichís te enseña a reconocer el algarrobo y su savia como bebida refrescante. Aquí no se habla de "lo chaqueño" en abstracto: se vive en la humedad pegajosa de los esteros, en los caminos de tierra que se borran con la lluvia o en el sabor fuerte del patay, ese pan de chañar que se come con dulce de leche en las meriendas de pueblo.
Última actualización: 8 de agosto de 2026