Sobre el chat de Santa Fe
La ribera del Paraná se ve desde el centro, pero el alma de Santa Fe late en barrios como el Este, con sus casas bajas y la sombra de los árboles que plantaron los inmigrantes. Por la mañana, el olor a facturas recién horneadas en la Panadería La Colonial se mezcla con el rumor de los colectivos que pasan por la costanera. La ciudad crece pegada al agua, pero donde realmente se nota es en el Mercado de Provisión, un hervidero de voces donde las abuelas venden chipá y los jóvenes buscan los últimos discos de chamamé antes de que cierre el local de la calle San Jerónimo.
Si te pierdes por Garay, fíjate en el mural que pintaron los chicos del taller del Centro Cultural Provincial: representa el puente colgante que une Santa Fe con Paraná, pero también la resistencia de los vecinos cuando el agua del río se llevó parte del barrio en los 90. Los fines de semana, la gente se aposta en la Costanera Sur para ver las regatas de lanchas a motor, y luego se va a comer un asado en El Viejo Molino, un galpón de ladrillo donde hasta los perros tienen nombre. Eso sí, si vas en febrero, no te quedes en la ciudad: la Noche de los Fuegos Artificial en San José del Rincón atrae a medio país con sus bengalas azules y rojas que caen sobre el Paraná.
Última actualización: 8 de agosto de 2026