Sobre el chat de Tucumán
Quedarse en el centro de San Miguel de Tucumán, bajo la sombra de la Catedral, es como sentir el latido de la provincia. La capital tucumana no se queda en su casco histórico: al caer la tarde, la Avenida Sarmiento se llena de terrazas donde se sirve el famoso locro o las empanadas de carne de la abuela, mientras los chicos del barrio juegan al fútbol en la plaza Independencia. Pero si hablamos de paisajes, al norte de la ciudad están los Valles Calchaquíes, con sus viñedos y pueblos que parecen detenidos en el tiempo, y al este, la Ruta Provincial 301 lleva hasta el Parque Provincial Aconquija, donde el cerro se viste de nieve en invierno.
La gente de Tucumán no es de muchas palabras pero sí de actuar. En enero, por ejemplo, el Festival Nacional de la Chaya se lleva todo el ruido y la alegría a La Cocha: tres días de música, vinos torrontés y zambas que suenan hasta que el sol se esconde detrás de los médanos. Y si te gusta el folclore de verdad, en Tafí del Valle, a dos horas de la capital, el Festival de la Chaya y la Tradición no falla: allí hasta los perros bailan al compás de la guitarra.
Última actualización: 10 de agosto de 2026