Sobre el chat de Corrientes
No es solo el puente interprovincial, ni el río que le da nombre: Corrientes respira a través de sus bares sobre el Paraná y sus noches de chamamé en el Anfiteatro Cocomarola. Si vienes de Resistencia en auto, cruzas el puente General Belgrano y al instante sabes que estás en otra provincia: el aire huele a mandioca frita y a humo de asado en las parrillas de Yerba Buena, mientras los faroles de la costanera se encienden sobre el agua oscura del río.
En el centro, la peatonal San Juan es un hervidero de gente entre las 19 y las 21, cuando bajan los precios de los vinos torrontés en La Vieja Bodega y los turistas se amontonan frente a la Casa de Gobierno colonial para sacarse fotos con la bandera que ondea más alta que la del obelisco porteño. Si prefieres escapar del bullicio, en el barrio Lomas de San Jerónimo la gente se reúne en las peñas de chamamé de la peña El Hornero, donde hasta los perros conocen el ritmo de «Pynandi» y piden huesos entre las mesas de madera gastada.
Última actualización: 8 de agosto de 2026