Sobre el chat de Motul
El 1 de julio, antes del amanecer, las calles del centro de Motul empiezan a bullir con las mañanitas y la bajada de la Virgen del Carmen. La imagen recorre el casco histórico a las cuatro de la mañana, iluminando fachadas con faroles y velas, y regresa al templo donde se coloca en un altar especial. Es el arranque de una fiesta que atrae a vecinos y visitantes, y que durante días llena de color las plazas y comercios con danzas y rezos.
Motul no vive solo de tradiciones: su clima cálido y subhúmedo con lluvias en verano marca el ritmo de la vida cotidiana. Los vientos del este traen humedad desde el litoral, y aunque la precipitación anual ronda los 85 milímetros, el calor constante —con medias de 26 grados— invita a refugiarse en el interior de las casas, muchas de ellas con patios frescos y techos altos. El municipio, cabecera de la región, es un punto de paso hacia otros pueblos costeros, pero conserva un aire tranquilo, alejado del bullicio de Mérida.
Entre semana, las calles en torno al templo —y los gremios que las animan en fiestas— son el escenario de encuentros espontáneos. Los motuleños suelen comentar la preparación de las celebraciones, los cambios en el mercado local o las novedades en los cultivos cercanos, siempre con ese tono pausado que impone el calor y la cercanía con el mar.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026