Sobre el chat de Martí
Martí no es solo un nombre en los billetes, es un pueblo con sol a ras de mar y el eco de los machetes en los cortes de madera que le dieron vida. Aquí, bajo un cielo que parece más ancho, se respira el aire de la historia: calles que guardan el peso de un hospital de la marina española o las paredes del antiguo ayuntamiento, donde en 1898 decidieron cambiarle el nombre al Apóstol para honrarlo.
Quien pase por Guamutas —el viejo nombre del territorio— puede sentir el sabor de la caña en el aire, aunque no haya trapiche cerca. Lo que sí hay es el recuerdo de aquel corte de maderas que levantó casas, oficinas y hasta un hospital para servir a la armada. Hoy, la tierra sigue siendo generosa, pero el verdadero tesoro está en los detalles: un pueblo que se hizo grande cuando aún no tenía nombre propio.
Si buscas a alguien con quien hablar de lo que queda de aquellos tiempos —o de lo que se cuece ahora—, aquí estarán. Desde los que recuerdan el hospital de la marina hasta los que solo saben que Martí huele a tierra mojada y a domingo tranquilo.
Última actualización: 16 de septiembre de 2026