Sobre el chat de Cinco Saltos
Paraje La Picasa no son los versos de un poeta, sino el nombre que llevó esta tierra antes de que el esfuerzo de sus primeros pobladores le diera identidad. Hoy Cinco Saltos crece a orillas del río Neuquén, donde la fruticultura marca el ritmo de una ciudad que sabe de siembras, de cosechas y de quienes las hacen posibles. A pocos kilómetros, el Lago Pellegrini extiende su superficie sobre la Península Ruca-Có, un rincón de aguas tranquilas donde el paisaje se quiebra en curvas suaves y el viento trae historias de otro tiempo.
No es solo una ciudad de números —27.566 habitantes, 288 metros sobre el nivel del mar—; es un territorio donde el deporte respiró fuerte desde sus inicios. El Club Atlético Cinco Saltos (CACS) no fue un simple club: fue un semillero de figuras como Pablo Agustín Comelles, de donde saltaron atletas, motociclistas y rugbiers que llevaron el nombre de la ciudad lejos. En las canchas, en las pistas y en los tatamis, aquí se forjaron campeones que hoy son orgullo local.
La Península Ruca-Có no es un apunte en un mapa, sino un lugar donde la tierra se adentra en el lago y el silencio se rompe con el chapoteo de los patos silvestres. Más allá, el río Limay espera su encuentro con el Neuquén, y en las calles de Cinco Saltos el aroma a fruta fresca se mezcla con el polvo de las canchas de básquet. Quien pase por aquí entenderá por qué esta ciudad no se define por lo que tiene, sino por lo que ha sabido hacer con ello.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026