Sobre el chat de Cerceda
Los cercedanos se reconocen por su trato directo, de esos que no necesitan mucho más que un saludo en la calle o un gesto en el bar. Aquí, en Cerceda, la vida en el pueblo gira alrededor de sus parroquias y su gente, que no se complica la existencia más de lo necesario. El que pase por la calle principal un día cualquiera verá a vecinos charlando frente a la fachada del pazo o tomando algo en la terraza del parque acuático, sin prisas y con esa mezcla de curiosidad y cercanía que define al lugar.
El tercer domingo de abril, A Silva se llena para A Feira das Nenas, donde lo que importa no es el qué, sino el cómo: compartir, probar y ver caras conocidas entre puestos de artesanía y productos de la tierra. Más al norte, en Meirama, el ambiente se carga en septiembre con As Dores, una tradición que aún hoy huele a pan recién hecho y a canciones viejas que suenan en la romería.
Si vienes de fuera, lo que más te llamará la atención será el contraste entre la central térmica de Meirama —imborrable en el escudo del pueblo— y el verde que la rodea. Aquí hasta el paisaje parece hecho a medida para quienes prefieren que las cosas fluyan sin aspavientos.
Última actualización: 15 de septiembre de 2026