Sobre el chat de Muxia
Si te asomas al mapa por la Costa da Morte, verás que Muxia no es un pueblo cualquiera: está donde el Atlántico se vuelve más bravo, entre acantilados que parecen desafiar al océano. Aquí el tiempo se mide por las mareas y el viento te trae el olor a percebes recién cogidos en las rocas de Nemiña, justo al sur del santuario. No es raro ver a los pescadores de la cofradía de Muxía discutiendo el precio del pulpo en la lonja de madrugada, mientras el faro de Lira parpadea al fondo.
La fiesta grande no es en verano, sino el segundo domingo de septiembre: la Romería da Virxe da Barca, cuando miles de personas suben descalzos la escalinata del santuario para pedirle a la Virgen que no se lleve el mar. Entre la algarabía, los puestos de filloas con miel y el sonido de las gaitas, hasta el aire huele a tradición. Si pasas por el puerto, fíjate en los barcos de pesca atracados: algunos llevan décadas faenando en esas aguas, y si les preguntas, te dirán que aquí el mar da y el mar quita, pero siempre vuelve.
Última actualización: 18 de julio de 2026