Sobre el chat de Ordes
El paseo por el río Mendo al atardecer, cuando la luz dorada resbala sobre los nogales del paseo fluvial, es uno de esos momentos que solo Ordes regala. No hace falta más que sentarse en un banco cerca del puente de hierro para ver pasar a los vecinos que vuelven de la huerta con cestas llenas de coles o patatas. La tranquilidad del lugar contrasta con el bullicio que se vive en la Plaza de Galicia los domingos por la mañana, cuando el mercado semanal llena el aire con el olor a pescado fresco y el regateo de las vecinas por el mejor pulpo a feira.
Si te acercas a la zona de la estación de tren, fíjate en el edificio modernista que se alza entre los bloques nuevos: es la antigua estación, hoy reconvertida en centro cultural donde a veces organizan talleres de cerámica gallega. Los de Ordes aún recuerdan cuando los trenes de vapor paraban aquí y los viajeros bajaban con maletas de cartón para quedarse en las pensiones del centro. Hoy, el tren sigue llegando, pero ahora trae a gente que busca el sabor auténtico de las empanadas de maíz rellenas de zamburiñas, que se sirven en casi todos los bares del casco antiguo.
Última actualización: 8 de agosto de 2026