Sobre el chat de Boiro
Boiro huele a marisco y a fiesta. No es solo el pulpo á feira del segundo domingo de agosto —que con sus más de 40 años ya es tradición—, sino también el olor a salitre en el puerto de Cabo de Cruz, donde los barcos se mecen al ritmo de las mareas. Aquí, en la ría de Arousa, hasta el viento trae historias de mareantes y conserveras, de esas que aún guardan en sus bodegas el aroma del bonito del norte.
Si pasas por Carreira, fíjate en la iglesia de San Xián: su fachada de piedra granítica cuenta más que cualquier libro sobre la resistencia de esta gente a lo largo de los siglos. Y si te acercas a la playa de Barraña al atardecer, verás cómo las dunas guardan el secreto de los que, generación tras generación, han vivido de la mar y la huerta. Aquí no se habla de lo mismo en todas partes: en Boiro pueblo se discute de política en las tabernas de la plaza, mientras que en Lira la conversación gira en torno a las mareas y el precio del mejillón.
Última actualización: 9 de agosto de 2026