Sobre el chat de Bejucal
En Bejucal la vida transcurre al ritmo de los tambores que retumban en cada esquina. Los bejucaleños, de carácter afable y hospitalario, viven el día a día entre cultivos de caña y frutales, donde el olor a tierra húmeda se mezcla con el humo de los fogones locales. Las calles, anchas y soleadas, son el escenario perfecto para cruzarse con vecinos que charlan bajo los almendros o con agricultores que vuelven de los campos con los brazos cargados de mangos y guayabas.
Cuando llega el verano, el pueblo se tiñe de fiesta con las Charangas de Bejucal, donde los bandos Ceiba de Plata y La Espina de Oro desfilan al compás de los tambores viejos. En la plaza de la Iglesia, el baile del cabildo expone el folclor cubano desde sus raíces: danzas afrocubanas, contradanzas españolas y los tambores de Bejucal, con muestras de la comparsa de Regla. Es el momento en que la música, la tradición y el orgullo bejucaleño se funden en un espectáculo único.
Más allá de las fiestas, Bejucal respira historia en sus calles. Los orígenes aborígenes del territorio, con sus habitantes de baja estatura y complexión menuda, dejaron huellas en cuevas convertidas en centros ceremoniales. Hoy, entre fábricas de tabaco como La Bejucaleña y talleres textiles, el municipio mantiene viva esa mezcla de pasado y presente que define su identidad.
Última actualización: 17 de septiembre de 2026