Sobre el chat de Añatuya
En el corazón del departamento General Taboada, donde el zorrino —símbolo que le da nombre— corre entre calles de tierra y árboles añosos, Añatuya respira ese aire de pueblo que creció alrededor de una estancia histórica. Fundada por Manuel Taboada el 5 de julio, su trazado aún guarda el eco de la familia Rosso-Picot, dueña de la estancia que vio nacer a Homero Manzi. Aquí la vida se mide por el ritmo de las siestas bajo los algarrobos y por el rumor de las historias que se pasan de boca en boca como el tereré en verano.
El zorrino no es solo un emblema pintado en la bandera; su nombre quichua y la leyenda guaraní del 'diablo viejo' le dan a este pueblo un carácter que se nota en la confianza con la que la gente se saluda en la plaza y en cómo los más viejos rememoran los tiempos de la Estancia Añatuya. Cuando anochece, el olor a asado se mezcla con el polvo que levanta algún auto por la ruta, y en las esquinas alguien cuenta cómo el viento trae ecos de aquéllos que hicieron de este suelo su lugar.
Entre los algarrobos del este y las calles que llevan nombres sin tanto glamour como 'viejo', Añatuya sigue siendo ese sitio donde lo importante no se anuncia. Ya sea porque alguien viene de pasar el día en el monte o porque otro recuerda el día que Homero Manzi pisó estas calles, el pueblo se construye en pequeños gestos: el saludo al panadero de toda la vida, el café en la fonda de la estación, o el silencio que sigue a una buena historia contada entre mates.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026