Sobre el chat de Vicuña
Los atardeceres en Vicuña pintan de rojo el cielo sobre el valle de Elqui, donde el aire fresco de la cordillera se mezcla con el aroma de los viñedos. No es raro ver cómo los últimos rayos del sol se clavan en la Torre Bauer, testigo mudo de más de un siglo de historias urbanas junto a la Plaza de Armas, donde las esculturas de Gabriela Mistral parecen susurrar versos entre los añosos árboles.
Aquí el protagonista no es el desierto, sino el contraste: el embalse Puclaro refleja las cumbres cercanas, y en los miradores naturales la brisa trae tanto el perfume de los algarrobos como el de los canchones de uva pisquera. Lo que sí no falta es el pisco, ese destilado que late en cada rincón, desde las fábricas de la Ruta del Pisco hasta las ferias artesanales donde los alfareros diaguitas exhiben sus piezas geométricas.
Si te gusta el silencio de las tierras altas o el bullicio de los pueblos que crecieron al calor del comercio pisquero, en esta sala encontrarás a otros que entienden por qué Vicuña huele a tierra mojada después de la lluvia y sabe a mistela recién hecha.
Última actualización: 15 de septiembre de 2026