Sobre el chat de Quilicura
El olor a *pebre* recién hecho se mezcla con el polvo de los cerros cuando cae la tarde en Lo Marcoleta, ese barrio donde aún se ven las viejas casas de adobe junto a los nuevos condominios. Aquí la gente se saluda por el nombre, hasta el panadero de la esquina de Gran Avenida conoce a media cuadra. Los fines de semana, en la feria de Diego Portales (sí, la que lleva el nombre de un presidente, no de un futbolista), venden desde *sopaipillas* hasta herramientas agrícolas: un caos de colores donde lo único que no falta es el grito del vendedor de *porotos granados* en temporada.
A pocos metros, cerca del Zanjón de la Aguada, los jóvenes se reúnen en los *pub*s de la Villa Los Héroes, esos locales con mesas de pool donde el dueño te cobra el trago con una sonrisa y un "¿otra, compadre?". Pero no todo es ciudad: al norte, en el sector de Lo Pinto, los viñedos de la Viña San Pedro plantan sus uvas bajo el sol de noviembre, y en diciembre la *Fiesta de los Vientos* llena las calles de música folclórica y vino tinto barato. Eso sí, si vas, no te pierdas el *curanto* que preparan las tías de la junta de vecinos: lo hacen en hoyos al aire libre y sabe a tierra mojada.
Última actualización: 27 de julio de 2026