Sobre el chat de Maipú
En Maipú la Plaza de Armas huele a empanadas de pino recién horneadas y a los humos lejanos de la fonda que aún resuenan con los ecos de la Batalla de Maipú. Entre esa plaza y el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción —con su cúpula que se ve desde el metro— el barrio late con un ritmo que mezcla lo castizo de la chilenidad más clásica con el bullicio de los mercados en la Vega Central, a solo un par de cuadras. Por las tardes, los puestos de mote con huesillo y los anticuarios que venden vinilos de los 80 en la feria de la calle Los Carrera le dan un aire a pueblo dentro de la gran ciudad.
Si cruzas el Zanjón de la Aguada por el puente de Lo Ovalle, llegas al sector de Ciudad del Niño, donde las torres nuevas conviven con las casas bajas de los años 50. Allí, en el Mercado Persa —sí, uno de esos que parecen sacados de una película de los Balcanes—, puedes encontrar desde quesos de cabra hasta CD’s de cueca brava. Y si te apetece algo más tranquilo, el Parque Mapuhue, con su laguna y los patos que nadie molesta, es el sitio donde los maipucinos van a leer el diario los domingos por la mañana.
Última actualización: 8 de agosto de 2026