Sobre el chat de Torrox
Los torroxeños son gente de mar y trabajo del campo. Quien crece aquí entiende el ritmo de febrero, cuando el Carnaval llena la calle con murgas y concentraciones de comparsas; también entiende octubre, primer fin de semana, que es la feria. Pero lo que de verdad marca a la gente de Torrox es el Día de las Migas, el último domingo antes de Navidad, declarado de interés turístico nacional. Es una celebración única: antes, cuando los braceros y los trabajadores estaban en la viña u olivar, el patrón tocaba la caracola desde el cortijo avisando que las migas estaban listas para comer.
Las migas son sencillas pero de oficio: aceite, ajos pelados, agua, harina de sémola y sal, acompañadas de la ensalada arriera con naranjas, tomates, cebollas, bacalao, aceitunas, aceite de oliva y vinagre. Se come con vino del terreno. El Día de las Migas reparte platos entre miles de visitantes, pero no es turismo: es celebración de la memoria laboral del pueblo. Junto a ello están los jureles fritos en los chiringuitos de la costa, o el potaje de hinojos, detalles culinarios que uno reconoce si viene de familias de trabajadores agrícolas.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación data de los siglos XV y XVII, construida sobre la antigua mezquita con tres naves y torre de planta cuadrada. Hay una ermita de San Roque, del siglo XVI, el Convento de Nieves de estilo mudéjar fundado por Padres Mínimos en el XVI, y un ingenio azucarero de La Rabitilla que fue de los más grandes de Málaga. La artesanía local sigue viva: cestería de caña y esparto, albardonería de cuero, sillas de anea. La fragua forja apliques y forjas de campo como amocafres y azadones. Chatear sobre Torrox es acceder a la voz de quienes conocen esa mezcla de sierra y costa que define la Axarquía.
Última actualización: 17 de septiembre de 2026