Sobre el chat de Málaga
El olor a salitre en el puerto y el eco de las risas en La Malagueta al atardecer. Así huele y suena Málaga cuando se apagan las luces de la oficina y la gente sale a pasear por el Muelle Uno. Aquí no hace falta explicarle a nadie por qué un bocadillo de boquerones fritos en el Mercado de Atarazanas sabe a verano, ni por qué el olor a pan recién horneado en la calle Martínez vuelve loco a cualquiera a las siete de la mañana.
La ciudad no se entiende sin sus barrios: el bullicio de Soho, donde las paredes hablan de arte y los bares esconden tapas que no aparecen en las guías, o el encanto tranquilo de El Limonar, donde los patios se llenan de geranios y el sonido de las campanas de la iglesia de San Jorge. Y si hablamos de fiesta, nadie olvida la Feria de Agosto, cuando el centro se viste de blanco y verde y hasta los más serios acaban bailando sevillanas en una caseta de Cartuja.
Última actualización: 10 de agosto de 2026