Sobre el chat de Estepona
Desde la playa de La Rada hasta el casco antiguo, Estepona late con ese ritmo que solo da el Mediterráneo cuando se encuentra con la montaña. Aquí no hay que buscar el sol: se palpa en las terrazas de la Avenida España mientras la gente pide un espeto de sardinas recién sacado de la parrilla, ese ritual que se repite desde que el sol baja de la Sierra Bermeja. Por las mañanas, el puerto deportivo huele a sal y a café recién hecho, y por las noches, la música de las peñas flamencas se mezcla con el rumor de las olas en la costa más tranquila de la Costa del Sol.
Si buscas algo más que sol y playa, échale un vistazo a la Semana Mayor: cuando la Pasión de Cristo llena las calles y los balcones se llenan de claveles rojos, hasta los turistas más despistados entienden por qué Estepona no es solo un pueblo bonito, sino un lugar que se vive. Eso sí, no te fíes de quien te diga que el mejor chisme se escucha en la playa: en el mercado de abastos, entre el olor a pescado y a pimienta de los puestos, es donde la gente del pueblo suelta la verdad con más sal que el mar.
Última actualización: 5 de agosto de 2026