Sobre el chat de Pacho
La primera siderúrgica de América del Sur se instaló donde hoy late el corazón de Pacho, un pueblo que huele a hierro y naranjas al mismo tiempo. El casco urbano, a 1.905 metros de altura, se balancea entre los 14 y los 25 grados, mientras que hacia el noroeste el aire se espesa con más lluvia y calor. No es casualidad que aquí, entre laderas de clima medio, se cultiven los cítricos que le han dado fama: este terruño es el de la capital naranjera de Colombia.
Los muiscas vigilaban estas tierras desde Boca de Monte antes de que un incendio obligara a mover el asentamiento. Más tarde, el último cacique en resistir a los españoles, Diego Pacho, le dejó su nombre a este valle donde aún se habla de su legado. Si pasas por la plaza principal, fíjate en el ritmo pausado de la gente: aquí el tiempo se mide por la cosecha de naranjas que cada mañana llega al mercado.
Lo que más sorprende no es solo el clima o el color de los naranjales, sino esa mezcla de historia precolombina y industria temprana que hace de Pacho un lugar distinto. Si quieres saber dónde probar un jugo recién exprimido en temporada alta o cuál es el sendero que lleva a ver las antiguas chimeneas de la siderúrgica, este es el sitio para preguntar.
Última actualización: 21 de septiembre de 2026