Sobre el chat de Sincelejo
El sol cae a plomo sobre Sincelejo y la gente se escapa a la Plaza de las Banderas, donde el viento lleva el olor a arepas de huevo recién hechas y a la música de gaita que suena desde las esquinas. Los muchachos se juntan en grupos alrededor del Monumento a los Fundadores, mientras las mujeres mayores discuten de los últimos chismes en las mesas de la Galería Central. Si pasas por allí un viernes por la tarde, no te pierdes el olor a pescado frito en el Mercado de Bazurto, donde hasta los turistas acaban pidiendo una bandeja de bocachico con patacones.
Los sincelejanos no tienen prisa para nada, ni siquiera para el calor sofocante de las tres de la tarde. En el barrio La Campiña, los niños juegan al fútbol en las canchas de cemento hasta que la sombra de los almendros alarga las figuras. Por las noches, en la zona del Parque Centenario, las parejas se besan junto a la fuente mientras alguien toca la gaita o el acordeón en alguna casa cercana. Si quieres sentir el verdadero sabor de Sincelejo, párate en una terraza de la Carrera 20 y pide un vino de frutas con un trozo de dulce de lechosa.
Última actualización: 6 de agosto de 2026