Sobre el chat de Risaralda
El olor a café recién molido se mezcla con el rumor de la Plaza de Bolívar de Pereira cada viernes por la tarde, cuando los caficultores bajan del eje cafetero con muestras de sus mejores granos. No es extraño que en esta sala surja una conversación sobre el tinto de la mañana o el sancocho de gallina que prepara la señora Rosa en el corregimiento de La Florida. Si vienes de afuera, fíjate en los detalles: el acento risaraldense estira las vocales —'café' suena casi como 'caféé'— y en las veredas aún se ven sombreros aguadeños aunque ya no llueva tanto como antes.
La noche en Dosquebradas no es igual que en Santa Rosa de Cabal, donde el agua caliente de los chorros sigue corriendo después del atardecer. Allí, en la quebrada San Luis, la gente se reúne para hablar de fútbol —el Deportivo Pereira no pasa desapercibido— o para planear la ruta hacia el Nevado del Ruiz si el clima lo permite. Y si alguien menciona el viudo (el pan de maíz típico), no es por novedad: en La Virginia o en Marsella, cada panadería tiene su receta secreta y apuesta por quién hace el mejor.
Última actualización: 6 de agosto de 2026