Sobre el chat de Pacasmayo
El nombre de Pacasmayo guarda una pista antigua. Algunos dicen que viene de dos voces quechuas: *paccasca* (escondido) y *mayu* (río), como si el valle guardara un curso de agua que solo los iniciados conocían. Otros mencionan a Pakatnamu, el general que lideró la conquista de estas tierras antes incluso de los incas. Lo cierto es que hoy esa memoria se mezcla con el rumor constante de las olas en *El Faro*, donde el mar no solo baña la costa, sino que atrae a surfistas de medio mundo.
La ciudad capital de la provincia del mismo nombre se alza a solo 43 metros sobre el nivel del mar, justo en el kilómetro 681 de la Panamericana Norte. Quien pasa por aquí no se queda indiferente: entre Trujillo y Chiclayo —a 118 y 106 km respectivamente—, Pacasmayo ofrece algo único, algo que no se repite en toda la costa norte. No es solo el viento que sopla de sur a tarde-noche (entre 12 y 20 nudos), ni que las olas alcancen los 5-7 pies en la rompiente de *El Faro*. Es que, en días de sudeste, la ola puede extenderse más de un kilómetro sobre el agua, un espectáculo que ha convertido este rincón en un imán para deportes como el kitesurf o el stand up paddle.
Pero Pacasmayo no vive solo del mar. En sus talleres artesanales, más de 60 familias tallan la *piedra marmolina* —o piedra jabón— traída desde San Pablo y Otuzco. El resultado son piezas que viajan desde Cuzco hasta Cajamarca, y que convierten a este pueblo en el único destino de la costa norte donde se puede ver de cerca este oficio con siglos de tradición. Si quieres saber cómo se trabaja la piedra o dónde ver las olas más largas, aquí encontrarás a alguien que te lo cuente sin rodeos.
Última actualización: 23 de septiembre de 2026