Sobre el chat de Piura
La Catedral de Piura, con sus torres de ladrillo visto y su aire colonial, sigue siendo el punto donde se cruzan las historias de la ciudad. Desde el amanecer, cuando los vendedores de *tangay* (un dulce de pan de yema con miel) montan sus puestos en la Plaza de Armas, hasta el atardecer en el malecón Eguiguren, donde el río Piura serpentea lento y los vecinos se sientan a ver pasar el tiempo. No es raro escuchar a alguien hablar de la fiesta de San Lucas, en octubre, cuando las calles se llenan de jaranas y los puestos de *ceviche* de mero no dan abasto.
Al norte de la ciudad, en Castilla o en el distrito de Catacaos, el olor a *arroz con pato* y a chicha de jora domina los fines de semana. En Catacaos, además, el mercado artesanal es un hervidero de colores: los sombreros de paja toquilla, los mates burilados y las retamas de plata se mezclan con el bullicio de los regatones. Si te gusta el calor humano y la tierra arenosa, en Piura hasta el viento que sopla desde el desierto tiene sabor a algodón y a historias de pescadores.
Última actualización: 5 de julio de 2026