Sobre el chat de Manilva
Los manilveños saben que su pueblo no es solo tierra de sol y playa, sino un cruce de historias donde el Mediterráneo marca el ritmo. Aquí la calle no se vacía ni a mediodía: en los Baños de la Hedionda o en el Castillo de la Duquesa, el murmullo de las olas se mezcla con risas y el olor a salitre.
En febrero, el Carnaval saca a la gente a la calle durante tres días de comparsas y disfraces, mientras que en julio la procesión de Santa Ana recorre las calles en honor a la patrona. Pero lo que más une a la gente son las noches de San Juan, cuando las playas de San Luis de Sabinillas se llenan de hogueras y el humo se confunde con el aroma a azahar de los naranjos cercanos.
Entre colinas suaves y arroyos que solo llevan agua en temporada, el río Manilva serpentea entre viñedos donde se cultivan uvas que acaban en la Denominación de Origen Málaga. Y al atardecer, en el Museo Arqueológico Municipal, los objetos romanos del Castillo de la Duquesa recordando que este rincón de la Costa del Sol lleva milenios acogiendo a quienes pasan por aquí.
Última actualización: 17 de septiembre de 2026