Sobre el chat de Guamal
En el corazón del brazo de Mompós, donde el río Magdalena dibuja curvas que se tragan el cielo al atardecer, está Guamal: un pueblo de calles polvorientas y casas de techos altos que guardan historias de navegantes y comerciantes. No hace falta ir a Mompox para vivir sus tradiciones más profundas; aquí la Semana Santa se vive con el sudor de los nazarenos que desfilan desde el Jueves Santo hasta el Sábado Santo, tallando con las manos sus propias imágenes y cantando marchas que solo se escuchan en estas latitudes.
Fuera de la cuaresma, la vida en Guamal se mece con el ritmo de las ciénagas. En la Rinconada, donde el agua lame la tierra como un gigante dormido, están los balnearios de la Puntica y Bellavista: lugares donde el calor se disuelve entre risas y chapuzones. El pueblo, rodeado por la ciénaga de Chilloa al este, huele a tierra mojada y a pescado fresco que llega en canoas desde el Magdalena, con su planicie que parece no tener fin bajo el sol de 37 grados.
Es fácil perderse por las aceras de Guamal, pero siempre sale el camino de vuelta a la plaza donde la gente se junta al caer la tarde. Aquí no hay que explicar de dónde eres: basta con mencionar el río, la Semana Santa o la Rinconada para que alguien te invite un tinto o te cuente cómo tallaron las imágenes de la procesión el año pasado.
Última actualización: 15 de septiembre de 2026