Sobre el chat de Gibraleón
Gibraleón no es solo un nombre con doble sentido: es la cuna del 'Monte de las Fuentes', como llamaban los musulmanes a este pueblo onubense. Aquí el tiempo parece detenerse entre las aguas del río Odiel y las murallas de su Alcázar, un castillo del siglo XIV que vigila el casco urbano desde su montículo. Los que crecieron entre olivares y viñedos aún recuerdan cómo las calles empedradas guardaban el eco de las ferias ganaderas, una tradición que hoy sigue viva en el municipio.
La Semana Santa aquí huele a azahar y a cera de velas. Cinco hermandades desfilan por las calles empedradas, pero es la de Nuestro Padre Jesús Nazareno la que arrastra más devotos cada Miércoles Santo. Su salida desde la Parroquia Matriz de San Juan Bautista, con más de seis siglos de historia, es un momento en el que hasta los más jóvenes guardan silencio. Y si buscas algo más terrenal, el Alcázar no perdona: su entrada por la cancela de la plaza de Santiago es la misma que usaron hace siglos los guardianes de estas tierras.
Los que vienen de fuera suelen llevarse el sabor de los productos locales: el aceite de oliva virgen extra de la campiña, el vino de la tierra o las naranjas que se cultivan cerca del río. Pero lo que realmente atrapa es el ritmo lento de un pueblo donde el trabajo del campo y la tradición se mezclan con el bullicio de la feria ganadera, una de las más antiguas de España. Aquí no hay prisa, solo ganas de hablar de lo que importa.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026