Sobre el chat de Aljaraque
Entre las marismas del Odiel y la tierra llana, Aljaraque respira el aire salado del Atlántico a solo siete kilómetros de Huelva capital. El paisaje se dibuja con llanos dorados que se funden con el monte bajo y el ecosistema único de las marismas, donde el río Odiel marca el límite natural con Gibraleón y Cartaya. Quien pasa por aquí nota enseguida que no es un pueblo más de la provincia: el olor a salitre y el peso de la tradición lo delatan antes incluso que las casas blancas apiñadas en el núcleo urbano.
Las calles de Aljaraque guardan un secreto que muchos visitantes descubren tarde: su vinculación con San Sebastián, patrón del pueblo y protagonista de una fiesta que renació en los últimos años. La imagen tallada por Antonio León Ortega en 1944 recorre el pueblo cada enero, desfilando entre el frío invernal y el calor de los vecinos que no olvidan la tradición. No es una fiesta cualquiera; es la excusa perfecta para entender por qué aquí la cultura se vive con raíces profundas y pocos aspavientos.
Los barrios de Corrales y Bellavista, integrados en el mismo municipio, añaden matices al paisaje urbano. Mientras el primero mantiene el aire más rural con sus casas bajas y huertas, Bellavista se extiende junto a la carretera que lleva a la capital, con un ritmo acelerado que contrasta con la calma de las marismas. Aquí, entre debates sobre el futuro del pueblo y anécdotas de quienes crían ganado en la tierra llana, el tiempo parece moverse al compás de las mareas.
Última actualización: 13 de septiembre de 2026