Sobre el chat de Lepe
Lepe huele a salitre y a freiduría desde que sales de la A-49. El pueblo, con sus calles empedradas en el centro histórico y las barriadas nuevas pegadas a la carretera de Huelva, es de esos sitios donde la gente se saluda por el nombre aunque no se vea desde hace años. Los de "arriba", en el casco antiguo con la iglesia de Santo Domingo de pie desde el XVII, y los de "abajo", cerca del puerto, tienen en común que a las doce de la mañana ya hay cola en la freiduría de la plaza para llevarse un plato de choco frito o unas cañas con boquerones. No es exageración: en Lepe se fríe más pescado que pan en una tahona.
Si pasas por la romería de la Virgen del Carmen en julio, verás cómo el pueblo entero se echa a la calle con trajes de flamenca y trajes de cortos (sí, esos pantalones ajustados de pana que solo se ven por aquí y en algunas romerías de la provincia). Las casetas se montan en el camino de la playa de Nueva Umbría, y si te acercas con una botella de vino de la tierra, te colarán un trozo de tortilla de camarones aunque no conozcas a nadie. Eso sí, cuidado con los perros: en Lepe hay más canes que turistas, y todos parecen saber dónde está el bar más cercano.
Última actualización: 18 de julio de 2026