Sobre el chat de Anolaima
El viento fresco de las montañas de Anolaima baja hasta los valles donde los ríos Bahamón y Curí dibujan curvas entre fincas de guayaba y mango. Aquí, a 1.657 metros de altura y a solo 71 kilómetros de Bogotá, el paisaje se pinta de verde intenso: cafetales en las laderas, platanales en las zonas templadas y huertas de cítricos que perfuman el aire en días soleados.
Por eso le llaman la capital frutera de Colombia: cuando llega la temporada de cosecha, los camiones bajan cargados de papaya, piña y aguacate hacia los mercados de la capital. Pero no todo es agricultura: en las veredas aún se sienten las huellas de los Panche, los primeros habitantes que los españoles encontraron al descender por Zipacón en 1538, y de eso queda el nombre del pueblo.
Si te gusta el clima fresco y las tardes que se llenan con el olor a café recién tostado, aquí la gente charla de todo: de cómo el río Curí arrastra historias de antiguos molinos, de los mercados que se instalan los domingos con fruta de la región, o de las mañanas en que la niebla se enreda entre los pinos de Peñas Blancas.
Última actualización: 18 de septiembre de 2026