Sobre el chat de Ancón
Los ancónenses respiran historia entre el eco de las esclusas y el rumor de los laboratorios. Aquí, el pasado y el futuro del país conviven en las antiguas bases militares convertidas en instituciones: desde la Ciudad del Saber hasta el puerto de Balboa, que mueve mercancías para medio mundo. La calle huele a salitre cuando el viento sopla desde el Pacífico, pero también a café recién hecho en las oficinas que reemplazaron a los barracones estadounidenses.
Lo que define a Ancón no es lo que se ve desde la carretera, sino cómo se vive en los detalles: el tránsito constante de empleadas públicas que van al trabajo, los estudiantes que cruzan hacia la Ciudad del Saber con mochilas cargadas de proyectos, y los vecinos que aún recuerdan cuando estos terrenos eran solo un paso obligado entre la capital y las zonas portuarias. El Cerro Ancón, que asoma en el horizonte, ya no marca el límite de un barrio histórico, sino el guardián silencioso de un corregimiento que nació para ser puente.
Si te gusta el bullicio ordenado de los lugares donde el trabajo y la vida se mezclan, aquí encontrarás a gente que no pierde el tiempo en formalidades vacías. Pregunta por el día a día en Balboa o por las rutas menos transitadas que llevan a la Ciudad del Saber; los ancónenses responden con datos concretos, no con chistes sobre el tráfico.
Última actualización: 22 de septiembre de 2026