Sobre el chat de Colon
El olor a pescado fresco en el Mercado de Sabanitas no engaña: aquí huele a mar y a historia. Colón, esa ciudad portuaria que muchos confunden con el dinero pero que es pura esencia caribeña, tiene su propio ritmo. Al otro lado del istmo, donde los barcos atracan cargados de contenedores, los coloneses se reúnen en la Plaza 5 de Noviembre para tomar un *carimañola* recién frita mientras comentan el partido de béisbol local o los últimos chismes del barrio de Santa Ana.
Si cruzas el puente hacia la Zona Libre, verás el contraste: entre galpones de importación y tiendas de electrónica, los vendedores ambulantes ofrecen *hojaldras* con café de coco y hablan de la Feria de la Pollera, que en enero llena las calles de color y música. Para entender de verdad Colón, hay que perderse por el barrio de Coco Solo, donde las casas de madera pintadas de azul se mezclan con el sonido de las olas y la gente saluda con un "¿qué hubo?" que suena a saludo sincero.
Última actualización: 17 de julio de 2026