Sobre el chat de Tultitlán de Mariano Escobedo
Entre el tule que da nombre a este lugar —cuando los juncos cubrían sus lagunas— y las calles que hoy lo atraviesan, Tultitlán de Mariano Escobedo guarda historias que no siempre llegan a los mapas. Su glifo, tallado en los códices y en la barda de la parroquia, recuerda aquellos tiempos en los que el agua y la vegetación dibuja el paisaje. Aquí el clima templado subhúmedo marca el ritmo: lluvias de mayo a octubre, inviernos fríos y mañanas que huelen a tierra mojada.
Las fiestas patronales son el corazón de la vida comunitaria. En la cabecera municipal, las celebraciones más visibles giran en torno al Domingo de Resurrección, cuando los vecinos se reúnen para el Santiaguito, o el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, con sus recorridos y eucaristías durante nueve días. Más allá, en los barrios y pueblos antiguos como San Francisco Chilpan o San Pablo de las Salinas, el calendario se llena de tradiciones: cada Santo Patrono tiene su momento, desde San Bartolo hasta los Reyes Magos en enero.
El comercio marca otro sello distintivo. La Central de Abasto, en Villas de San José, es un hervidero de actividad donde se abastecen los puestos de la región, y en diciembre la Plaza Bazar Tultitlán se llena de pequeños negocios que venden hasta tarde. No hace falta más que pasear por allí para sentir ese Tultitlán que late entre lo antiguo y lo moderno.
Última actualización: 23 de septiembre de 2026