Sobre el chat de San Luis de Potosi
Por las mañanas, cuando el sol aún no quema en la capital, los potosinos desayunan unos chilaquiles verdes con huevo estrellado en el Mercado Hidalgo. No es raro que entre bocado y bocado se hable del equipo de fútbol de la ciudad, el Atlético Potosino, o de los planes para subir al cerro de San Pedro, donde las minas abandonadas dibujan un paisaje de otro tiempo. Aquí la gente no pide permiso para opinar: si estás en la sala, seguro te dirán por qué el pan dulce de la panadería La Providencia es insuperable o por qué la Feria de San Luis, en junio, es de las más animadas del centro del país.
Más allá del centro, en Soledad de Graciano Sánchez, los talleres de herrería siguen funcionando como hace décadas, y los domingos la plaza principal se llena de familias que van a comer enchiladas potosinas con atole de guayaba. Si te gusta el desierto, en el Real de Catorce la gente te explicará cómo llegar a la peña de Bernal o te advertirá de los vientos fuertes en la carretera a Matehuala. No es un lugar para turistas pasivos: aquí se vive a ritmo de ranchera y se comparte el orgullo de ser potosino sin necesidad de gritarlo.
Última actualización: 16 de julio de 2026