Sobre el chat de Santiago Ixcuintla
El Rompimiento de Feria no es un desfile cualquiera: cuando la música de bandas locales retumba por la avenida principal y los 12 carros alegóricos pasan entre miles de personas, Santiago Ixcuintla se convierte en un escenario único. No es solo tradición, es el latido de la ciudad cada primavera, cuando el artista Alberto Enrique Padilla Ayón convierte el asfalto en lienzo de colores y leyendas.
Por las tardes, el aroma a pescado zarandeado y ceviche se mezcla con el dulce de cacahuates garapiñados en los puestos callejeros. Aquí no sirven cualquier tacos de barbacoa: llevan el sabor del Valle de Santiago, donde la tierra volcánica y el río Grande de Santiago dan cuerpo a cada bocado. Y si el calor aprieta, un tejuino bien helado o un té de nanchi refrescan como pocos.
El cerro Grande, con sus 49 metros de altura, vigila desde el norte un municipio donde el tiempo parece detenerse en las tardes de tépache. No es un lugar de prisas, sino de historias compartidas bajo el sol que quema hasta octubre y las lluvias que llegan en julio para llenar los arrozales. ¿Alguien más extraña el ambiente de la Feria cuando no es temporada?
Última actualización: 23 de septiembre de 2026