Sobre el chat de Romita
En Romita la gente se saluda por la calle como si todos se conocieran, aunque no sea así. Los romitenses —así se llaman— caminan con ese ritmo pausado que da el aire de la meseta, pero cuando llega la hora de hablar, la conversación fluye con prisa y con salero, como si el tiempo no alcanzara para contar las historias del pueblo.
Por la plaza principal, donde antes ondeaba el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, Romita de Liceaga, ahora solo queda el eco de su pasado. Aquí se vivió la derrota de Manuel Doblado en la Guerra de Reforma, un hecho que aún se menciona entre vecinos cuando el tema sale. Y aunque la fiesta patronal ya no lleva el nombre largo, en abril sigue celebrándose con el mismo fervor, sin necesidad de carteles que lo recuerden.
La gente entra a la sala para comentar el clima —aquí el aire se corta con un cuchillo a los 1757 metros—, o para preguntar por el mole de olla que se sirve en las fondas del centro. No hace falta decir más: con eso ya saben que estás hablando de su Romita, no de otro sitio cualquiera.
Última actualización: 15 de septiembre de 2026