Sobre el chat de Juan Aldama
El Templo de San Jerónimo es lo primero que reconocen los aldamenses cuando hablan de su ciudad. Ese edificio barroco del siglo XVIII, con sus dos torres y su cantera decorada, marca el centro desde hace 300 años. No es solo un símbolo religioso, sino el ancla física de una comunidad que sabe dónde está parada: a 27 kilómetros de la capital del estado, conectada pero con voz propia. La gente aquí localiza todo respecto a ese templo, lo mismo que los turistas que llegan desde Chihuahua.
Juan Aldama carga un peso histórico particular. En 1911 murieron aquí revolucionarios en la población, liderados por Francisco y Andrés Portillo, soldados que dejaron un legado que la ciudad honra en el monumento de la plaza principal. No es un pasado que se haya olvidado: forma parte del carácter de la gente, de cómo entienden su posición en Chihuahua. La agricultura sigue siendo la actividad central, diversificada con comercio regional y empresas maquiladoras que llegaron a las zonas cercanas de la capital.
Aldama también cuenta con el Santuario de Guadalupe a la entrada desde Chihuahua, y el templo de San Carlos Borromeo. Estos edificios congregan a una población que mantiene la vida parroquial y municipal como eje de la convivencia. Los aldamenses que viajan a la capital para trabajar o estudiar conservan esa raíz, y la cercanía hace que el tránsito sea fluido sin que la ciudad pierda identidad.
Última actualización: 15 de septiembre de 2026