Sobre el chat de Ciudad Altamirano
La catedral de San Juan Bautista domina el centro con su ladrillo rojo y su torre que ha visto pasar siglos. No es solo un templo: ahí la gente del pueblo celebra su fiesta más colorida cada 24 de junio, vestida de rojo y con olor a mole, mientras los vientos de julio dibujan remolinos que aún provocan algún suspiro y una pronta señal de la cruz.
Lo que huele a tierra caliente en Ciudad Altamirano empieza con el aporreado, ese plato que rompe el ayuno mañanero: cecina oreada, huevo y tomate asado en molcajete, todo junto para que el día no pase en vano. Y si el sol aprieta, nada como un buñuelo remojado en piloncillo, dulce que se queda pegado en el paladar y en la memoria.
Fuera de la mancha urbana, el resto es polvo, cerros secos y un cielo que se quema hasta que llegan las primeras lluvias. Allí la artesanía no pide permiso: los huaraches de piel y los sombreros de palma se tejen a mano, como si el tiempo no les hubiera dicho que ya no hay prisa.
Última actualización: 19 de septiembre de 2026