Sobre el chat de Argentona
La riera de Argentona serpentea entre casas de piedra y bancales de pinos, dibujando el corazón de este pueblo del Maresme. A sus orillas se agrupó el núcleo urbano, trepando por una colina donde la iglesia gótica de san Julián de Antinoópolis vigila el valle desde el siglo XVI. No es solo agua lo que baja por la riera: bajo sus márgenes, más de doscientas fuentes manan con carbonatos y hierro, como la conocida fuente Picant o la de Hierro, alguna de las cuales se embotelló para consumo hasta los años 70.
Subiendo desde la riera, el modernismo dejó su huella en la Casa Puig Cadafalch, segunda residencia del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, y en la pequeña capilla del Santísimo de la iglesia de san Julián. Pero donde Argentona guarda su esencia más auténtica es en el Museu del Càntir, que expone miles de piezas de cerámica tradicional para almacenar agua, desde cántaros de la Edad de Bronce hasta cuatro botijos firmados por Picasso. En los montes a ambos lados de la riera, urbanizaciones como Les Ginesteres o Can Cabot se mezclan con masías dispersas y caminos que suben a Sant Miquel del Cros, el otro núcleo de población a tres kilómetros riera abajo.
Entre fuentes abandonadas y talleres de alfarería, aquí se habla de lo que queda de aquellos tiempos en que el agua de la Picant se vendía en botellas. ¿Te imaginas seguir el cauce de la riera hasta llegar a la fuente de Hierro, probar un vino de la tierra en una terraza discreta o perderte entre las calles que rodean la iglesia? En esta sala no hay itinerarios marcados, solo ganas de compartir historias sobre un pueblo donde el modernismo, el agua y el monte se dan la mano sin aspavientos.
Última actualización: 4 de septiembre de 2026