Sobre el chat de Santander
El Sardinero a las siete de la tarde huele a salitre mezclado con el humo de las brasas de las churrerías. Desde el paseo marítimo se ven los veleros del Real Club Náutico meciendo sus cascos en la bahía, y si te acercas a la playa de los Peligros, siempre habrá alguien con una caña en la mano explicando que la marea baja deja mejores hoyos para el pato. No es raro que un grupo de abuelos discuta sobre si el verano de 1982 fue más caluroso que el de 2022, mientras los críos corren con las chanclas mojadas.
En el centro, la calle Río de la Pila sigue siendo el corazón donde se cruzan turistas buscando tapas de cocido montañés en Casa Lita y locales que discuten sobre la próxima fiesta de La Virgen de la Bien Aparecida. Si bajas hacia el Sardinero por la calle Río de la Pila, te encontrarás con la sombra de la Catedral, que desde lo alto vigila los cambios de turno en el puerto. Y en cualquier rincón, alguien te soltará que en Santander hasta el viento sabe a anchoa asada.
Última actualización: 17 de septiembre de 2026