Sobre el chat de Castro Urdiales
Los de Castro no somos de dar rodeos: la playa de Ostende, con su arena fina y el faro de Pescadores al fondo, es el lugar donde se queda el verano cuando el tiempo se alarga. Allí, a primera hora, los pescadores descargan las capturas en el puerto mientras los más viejos discuten del tiempo sobre un café en La Galana. Si pasas por el casco antiguo, no te pierdas la iglesia de Santa María, de estilo gótico montañés, donde el retablo de Juan de Valmaseda te mira como si llevara siglos esperando a alguien que le pregunte por los detalles de sus tallas.
Cuando llega julio, la villa se llena de música y salitre: la Virgen del Carmen sale en procesión por la ría con la gente cantando *¡Viva la Virgen del Carmen!* mientras los barcos la acompañan con sus sirenas. Y si te gusta el pescado, no te vayas sin probar las *rabas* en cualquier bar de la calle San Juan, pero pide que te las frían bien crujientes, que aquí no se perdona un rebozado pasado de aceite.
Última actualización: 8 de agosto de 2026